
Más allá de El Salvador
12:00 AM CST on Friday, November 9, 2007
Por JORGE H. CHÁVEZ
Los encantos del restaurante El Salvador no se revelan hasta
que los platos llegan a la mesa: una cocina variada, llena de
matices y sabores.
El restaurante está enclavado en un centro comercial
de Irving, de esos que pululan en el Norte de Texas. En la fachada
se anuncian comida salvadoreña, peruana y mexicana.
El extenso menú dedica varias páginas a los platillos
salvadoreños y peruanos y es aquí donde los comensales
deberían enfocar su atención.
Nuestra visita comenzó con algunos aperitivos: unas
papas a la huancaína del menú peruano y unos chicharrones
de cerdo del menú salvadoreño. Las papas estaban
deliciosas y cubiertas de una salsa levemente picante. Pese
a que era un plato abundante, nos quedamos con las ganas de
más. El chicharrón salvadoreño resulta
más parecido a las carnitas mexicanas: trozos abundantes
de carne de puerco bien frita, crujiente y sazonada a la perfección.
Además, el plato vino acompañado de yuca frita,
una guarnición deliciosa que deja atrás a las
papas fritas.
El ceviche peruano también nos sorprendió. El
plato era tan abundante que podría pasar por una entrada
principal. La delicada carne de pescado estaba cocinada a la
perfección en jugo de limón y aderezado con un
picantito chile rocoto, y cubierto de delgadas rebanadas de
cebolla morada que enriquecían el sabor del pescado y
grandes granos de maíz blanco que complementaban a la
perfección la mezcla de sabores.
A la hora de escoger los platillos principales nos abordó
la duda ante la variedad de opciones de mariscos, la especialidad
de la casa, y las carnes y pupusas.
Para los platos principales decidimos probar el lomo saltado:
carne de res con tomate y cebolla fritos y revueltos con papás
a la francesa encima de una cama de arroz blanco. La carne tenía
un ligero sazón a ajo y especias que se combinaba muy
bien con los sabores de las papas y los vegetales.
Para complementar, no quisimos ignorar las pupusas, así
que probamos la de frijoles, la de loroco con queso (una flor
salvadoreña) y la combinada. Esta última fue la
preferida por su rico sabor de queso y chicharrón de
puerco.
jhchavez@aldiatx.com